Premio Narrativa Personal 2026 - DOCanarias
Tatiana Huezo
Premio Narrativa Personal 2026
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Premio Narrativa Personal
El premio Narrativa Personal es el reconocimiento a la trayectoria de cineastas, cuya filmografia ha explorado el lenguaje cinematográfico en la frontera de la realidad y ficción, abordando con juicio crítico el sentir histórico y contemporáneo de nuestra sociedad. A través de la diversidad de temas, formas y maneras de trabajar, el Festival DOCanarias da testimonio de la creación cinematográfica de cineastas clave del panorama internacional. El premio Narrativa Personal destaca una trayectoria y ofrece una selección de películas al público, que muestra la evolución del creador y su universo. El encuentro brinda un espacio para la reflexión sobre los conceptos del cine de no ficción y la realidad, invitando a cuestionar sus leyes, contornos y convenciones.
Tatiana Huezo
“Aunque el cine no puede cambiar la realidad, sirve como un puente para caminar encima de ella”
Un vistazo a la biografía de Tatiana Huezo ayuda a entender muchas de las claves temáticas de su futuro trabajo como cineasta. Nacida en El Salvador en 1972, de padre salvadoreño y madre mexicana, se trasladó a los cuatro años a México, mientras la Guerra Civil devoraba su país de origen. Varios miembros de su familia perdieron la vida en aquel conflicto. Gran parte de su niñez, marcada por la ausencia paterna, se desarrolló en un entorno rural, y en su adolescencia volvió a El Salvador, donde tomó conciencia de la desolación causada por años de violencia.
“La infancia es un momento muy fugaz en nuestra existencia, pero que nos marca para siempre.”
Huezo no tuvo una temprana vocación como cineasta. Estudiaba en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), y cada año tenía que realizar un cortometraje, teniendo que experimentar con todas las áreas: sonido, guion, dirección y fotografía. Fue, precisamente, durante una clase de fotografía, en la que descubrió el enorme potencial del lenguaje audiovisual y la fuerza de la mirada. El cine se convirtió así en una forma de observar el mundo y de relacionarse con las personas.
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Sus primeros cortometrajes como directora fueron realizados en aquellos años de estudiante. Tiempo cáustico (1997) y, sobre todo, El ombligo del mundo (2001) empezaron a despertar el interés de los críticos y de los festivales. Pero fue con su debut en el largometraje, con el documental El lugar más pequeño (2011), cuando Huezo abrió las puertas hacia un universo cinematográfico que late al son de un solo objetivo: devolver rostro, voz y cuerpo a quienes suelen quedar ocultos bajo las grandes estadísticas de la violencia, la pobreza o el abandono.
“El lugar más pequeño es una película sobre la capacidad humana de reconstruirse y reinventarse después de algo terrible. Es una película que habla de la necesidad de la memoria. No buscaba explicar la guerra, sino observar cómo sigue viviendo dentro de las personas.”
En Tempestad (2016), dos mujeres atraviesan el México contemporáneo: una en libertad tras la cárcel, otra buscando a su hija desaparecida. La violencia no se manifiesta con imágenes explícitas, sino mediante voces y silencios que nos hacen descubrir que el miedo es una condición cotidiana. El cine de Huezo parece construirse a partir de dos materiales que rara vez conviven en armonía: la crudeza de la realidad y la delicadeza de la contemplación. Por este trabajo recibió cuatro premios de la Academia del cine mexicano, incluyendo el de mejor directora y mejor documental, además de alcanzar galardones en La Habana, Lima o Sheffield, entre otros festivales.
“Esta historia llegó a mis manos de manera sorpresiva. La película nace con la inquietud de alejarnos de este espectáculo mediático de la violencia. Nos hemos anestesiado. Quería acercar al espectador a la vida concreta de una persona, no a una cifra ni a un discurso político.”
Huezo se acerca a la gente con respeto y paciencia, pero, por encima de todo, con la certeza de que allí hay una historia que merece ser escuchada. No filma los actos violentos para exhibirlos. Los filma por sus ecos. Su cine muestra las huellas que deja en la infancia, en las madres, en los ausentes y en las casas vacías. Y, sí, también sus películas están pobladas por personas que resisten, que recuerdan, que esperan. Pero, incluso cuando retrata el dolor, evita el sensacionalismo.
Con Noche de fuego (2021), su primer largo de ficción, aplicó su sensibilidad documental a un relato sobre niñas que crecen bajo la amenaza del narcotráfico en las montañas mexicanas. Posteriormente, con El eco (2023), parece querer generar un respiro en su universo fílmico. En un aislado pueblo mexicano, la infancia se construye entre la naturaleza, el trabajo y el aprendizaje temprano de la vida y la muerte. Aunque no abandona la dureza de la existencia rural, se concentra en los ciclos de la naturaleza, en el cuidado de los mayores, en los aprendizajes de los primeros años y en la relación íntima con la tierra.
“Tenía una enorme necesidad de seguir hablando de México desde un rincón menos doloroso, y la urgencia de apartarme de la herida, de esa herida profunda que atraviesa mi país. Mi punto de partida era intentar hablar de lo que significa crecer, de la fragilidad que hay en este momento de la vida. Hace tiempo estaba explorando lo que pasa en ese momento de la vida, más aún criando a una hija casi adolescente. Mi gran aprendizaje fue descubrir lo extraordinario en lo ordinario… la certeza de que hay un enorme poder en lo aparentemente pequeño”
Formalmente, su estilo ha derivado hacia una frontera fascinante entre documental y ficción. Sus documentales poseen la composición visual, la atmósfera y el ritmo de una película de ficción; sus ficciones, en cambio, conservan la textura de la vida observada. Los sonidos de la naturaleza, los silencios prolongados y una fotografía profundamente sensorial crean la sensación de que el espectador no contempla una historia desde fuera, sino que la habita. Su obra nos recuerda que detrás de cada tragedia colectiva existe siempre una vida concreta, y que el cine puede ser, todavía, un acto de escucha.
“No pienso en mi carrera como una línea ascendente. Pienso en lo que necesito mirar en cada momento de la vida. No sabemos qué historias van a aparecer, pero siempre habrá algo que necesitará ser contado.”
Miguel Ángel Pérez Quintero





TEMPESTAD
Tatiana Huezo / 105' / 2016 / México

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Tatiana Huezo / 102' / 2023 / México
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